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Cómo organizar los albaranes de una obra (y no perder facturación)
Un método sencillo para que ningún albarán se pierda entre la obra, el vehículo y el despacho.
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1. Un solo canal de entrada
El error más frecuente es tener tres o cuatro vías de entrada: fotos por mensajería, papeles en la furgoneta, correos y entregas en mano. Elegir un único canal y respetarlo resuelve la mitad de los problemas, porque todo lo recibido queda en el mismo sitio y se puede confirmar.
2. Datos mínimos en cada albarán
Antes de archivar, conviene comprobar que el albarán permite identificar sin dudas qué se hizo, para quién y dónde.
- Fecha del trabajo o del viaje.
- Obra o dirección y cliente.
- Descripción: material, viajes, horas de máquina o unidades.
- Firma o conformidad de quien recibe.
- Vehículo o equipo, cuando facturas por matrícula o máquina.
3. Agrupar como se factura
La clasificación debe seguir la lógica de facturación, no la del archivo. Si facturas por obra, agrupa por obra; si facturas por cliente y periodo, agrupa así. De ese modo preparar la factura es reunir un grupo ya cerrado, no reconstruirlo.
4. Mantener una lista de pendientes
Un listado vivo de albaranes recibidos y aún no facturados evita el agujero clásico de final de mes. Junto a él, una lista de incidencias (sin firma, datos incompletos) para resolverlas mientras el trabajo está reciente.
5. Cerrar el mes con una revisión
Antes de emitir la facturación del periodo, un repaso obra por obra confirma que todo lo ejecutado tiene albarán y que todo albarán tiene destino. En APC Proyectos ese repaso es una llamada mensual con el cliente, precisamente porque es el punto donde aparecen los olvidos.
